
La idea que expone el libro de Matthew Lieberman Social ´´Why our brains are wired to connect´´, habla de que hemos sido programados para conectar con otras personas, de que el Yo -nuestro sentido de lo que somos-, es en realidad un Caballo de Troya del grupo, un programa cargado en nuestro cerebro que no trabaja para nosotros, sino para los demás. Según el autor, el Yo no es más que un mero engaño, un engaño que nos hace pensar que somos especiales, que vamos descubriendo quienes somos a lo largo de nuestra vida, cuando realmente somos el reflejo de las cosas que nos dicen que somos. El Yo es un constructo social, principalmente por las personas presentes en nuestra vida y este Yo trabaja más para ellos que para nosotros. La influencia social que hay presente en nuestro ‘yo’ tiene como objetivo la armonización y mejor funcionamiento social, ya que cada persona tiene una variedad de impulsos y si estos actuaran cuando no es adecuado, o con la gente inadecuada, la sociedad se hundiría. En conclusión el Yo existe para que el grupo social (familia, pareja, amigos…) controle nuestros impulsos naturales haciendo que esta sociedad implante una serie de ideas, valores, creencias… y debido a cómo funcionamos adoptarlas como propias para que sirvan como guía de conducta y empujarnos a nosotros mismos a la dirección que se espera que sigamos.
En resumen esto es lo que podemos obtener del texto sobre Matthew Lieberman pero ¿es realmente así? ¿en realidad somos tan influenciables? ¿somos un mero reflejo de lo que se nos dice?
Desde mi punto de vista creo que sí, la sociedad nos da una serie de moldes que nosotros cogemos el que mejor se nos adapte, supongo que por eso, en la juventud, que es la etapa donde se forja nuestra ‘personalidad’, ‘gustos’, ‘objetivos’… podemos clasificar a la gente, ya que por más únicos y diferentes que creamos ser seguimos una especie de patrón que automáticamente nos mete un grupo, los más comunes: cayetana/os, chonis/canis, mdlr, otakus, rachetas, gymrats… Aunque también creo que por muy similares que seamos tenemos algo diferente y es que no somos las mismas personas. Por ejemplo, Carla y Hugo, por más parecidos y cosas en común que tengan no son la misma persona, además de que vamos, por decirlo así, evolucionando, todo lo que nos caracteriza va cambiando, no somos la misma persona durante toda la vida, tú no serás la misma persona con 15 y con 45, aunque la esencia siempre seguirá.
Este tema es muy interesante, me ha hecho reflexionar sobre las veces que alguien habrá tenido que moldearse para poder ‘encajar’ y si se cuestionará en algún momento quién es. Pero también me surge la duda, ¿Quiénes son las personas que están solas? Si nuestro Yo lo forma nuestro entorno cercano ¿Qué pasa con las personas que están solas?, bueno que se sientan solas, las palabras de su entorno o escaso entorno les llegarán, ¿se sentirán perdidos?
Por último la visión del tema es empirista. El empirismo defiende que todo nuestro conocimiento proviene de la experiencias, es decir, no podemos conocer nada de lo que no hayamos tenido previamente una experiencia y la visión es esta ya que el texto habla de como nuestro entorno nos va metiendo ideas de cómo somos nosotros. Según el texto no podemos caracterizarnos simpáticos, amables, orgullosos… si antes no nos han dicho que lo somos.